«Sobre hombres y mariposas» (interpretación personal de artículo del genial Francisco Pérez de Antón)

Como dice el autor, la sociedad guatemalteca no está perdida. No todo es violencia, crimen indiscriminado y corrupción. Pérez de Antón realiza una analogía entre los humanos y las mariposas para explicar la realidad actual que nos acecha, y que nunca estamos conformes con ella. Para muchas personas hoy en día, la sola idea de la esperanza de salir adelante y mejorar su condición de vida parece una mera utopía que nunca verán realizadas. Muchas veces creemos que es la vida misma la que nos arrastra a la miseria, cuando realmente somos nosotros quienes no hacemos nada por salir de ella. Tantas veces deseamos no vivir, no ser humanos, en vez de enfrentar la realidad y hacer algo por cambiarla. Nuestra sociedad no cree en el cambio, que el destino ya está escrito y que no es posible salir de nuestra situación de pobreza, violencia y corrupción; que el dolor es ya parte de nuestra vida cotidiana. Es de pocos conocido que realmente son la adversidad y las situaciones difíciles lo que nos hacen ser quienes somos. Que somos comunidades hermanadas, que nos apoyamos entre todos. Siempre se puede demostrar, que a pesar de todo, seguimos de pie, día con día enfrentamos las dificultades de ser guatemaltecos, pero no nos debe derrumbar.

Nuestra cultura ancestral es sinónimo de orgullo nacional, y es nuestra cultura actual la que debemos reconstruir para no dejar de soñar. Si no hacemos nada contra la actitud de indiferencia y desidia, nuestro pueblo se verá sumido en la derrota. Nos avergonzamos de nuestra cultura y de nuestra sangre, no las apreciamos tal cual son: únicas en el mundo. Pérez de Antón comenta que es la historia misma la que provee el carácter a los pueblos, que es la vida cotidiana la que forja el porvenir de la cultura; no hay arma más letal que la actitud de los hombres mismos, y que los factores sociales no terminan siendo más que excusas. Si los guatemaltecos nos dejamos hundir por el desinterés social y político, por la falta de amor a la patria y el descuido por construir la paz, no llegaremos a preservar nuestro patrimonio cultural.

En el texto trata de alentarnos a buscar el progreso, a ser mejores personas, a sentir orgullo de la tierra que eligió ser nuestra cuna, y trabajar por ella. El deseo de conservar los mejores valores de nuestro pueblo debe ser nuestra tarea cotidiana. No dividirnos por nuestra pluriculturalidad, sino encontrar el punto de equilibrio: ser guatemaltecos.

Cyan Vintage

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La vida…

No es casualidad que Aristóteles fuera discípulo de Platón, y que éste a su vez lo fuera de Sócrates. Nada es casualidad en este mundo, ni las personas que creemos conocer por casualidad. Todo tiene una razón de ser y por eso filosofamos, para entender… La importancia de filosofar es encontrarse con uno mismo. Fin de la historia.

Pero no, no acaba aquí la historia. Me gusta compartirles lo que aprendo. Y lo último que entendí fue que, parte importante de vivir, es la búsqueda humana de nosotros mismos como humanidad tal cual. Para explicarlo, citaré al filósofo contemporáneo Tom Morris: "El gran filósofo Aristóteles indagó mucho en la naturaleza humana, lo cual no es una sorpresa, ya que pasó veinte años como discípulo de Platón, una de las mentes más creativas y expansivas de la historia humana; Platón, a su vez, había aprendido a pensar de una manera crítica e imaginativa de su maestro Sócrates, a quien el orador, filósofo y estadista romano Cicerón definió como el primer hombre que llevó la filosofía al mercado". Y sí, no nos queda más que aprender de ellos también.

Se trata de suavizar nuestro entendimiento, afinar nuestro intelecto, por medio de lo que ya se ha dicho; pedir consejo a quienes conocemos como sabios (siempre hay sabiduría a nuestro alrededor) y asegurarnos de que vamos por el camino correcto de la verdad. Y es que la verdad es la que conduce a la bondad, pues sólo se puede ser bueno si se es verdadero. Y lo bueno, sabemos, que caracteriza a todo lo bello, que no es más que la abstracción de la bondad. Y lo que es bello, bueno y verdadero, no tiene que ser más que un solo concepto: la unidad. O la coherencia, en otra palabra.

A lo que voy con esto, es que cualquiera de nosotros puede –y debe– encontrar la sabiduría dentro de sí mismo, recurriendo a la reflexión y obsevación. Cada uno de nosotros puede ser sabio, porque ser sabio no está relegado a las grandes mentes, pero no es casualidad que las grandes mentes siempre estén a la búsqueda de la sabiduría. Por ende, en la búsqueda de la verdad, la bondad, la belleza y la unidad. En otras palabras, las grandes mentes siempre están formulándose preguntas sobre su propia humanidad.

Tantos hombres, tantas mentes; cada una a su modo.

Terencio

Y es la primera vez que logro escuchar

al silencio como tal, que merece ser bendito cuando a ayudarnos viene… Siempre me preguntan el por qué de mi veneración al silencio y a la soledad, y siempre me pienso la misma respuesta: No tengo miedo a estar sola.

Sin embargo, si no sabemos acercarnos al silencio como es debido, puede resultar autodestructivo. ¿Controlarlo? No… Más bien conocerlo. A veces es necesario comportarnos egoístas con el señor silencio cuando de humanos a nuestro alrededor se trata (aunque no muchas veces te agraden). El silencio es tan refrescante a la mente, sobretodo al alma, pero como seres sociales que somos, siempre necesitaremos del bullicio de quienes nos rodean. Y eso es algo bueno, pues ratificamos que no estamos solos en este viajar terrenal.

Actualmente, sigo leyendo el libro de emprendiento y competitividad Si Aristóteles dirigiera General Motors, y cada vez me convenzo más de que sin momentos de soledad y meditación no podemos apreciar los momentos en que nos encontramos rodeados de personas, de seres maravillosos en todo su esplendor. Como en este mismo instante, que tengo a mi sobrinito y a mi hermano menor jugando al piano, con el cual crean cualquier sonido y dan gritos que ellos consideran canto… La desesperación no llega a mis oídos, pues sé que sería peor no escuchar sus voces y risas o no poder tener el privilegio de verles tan alegres y animados como ahora.

En fin, retornando al uso necesario casi obligatorio de la meditación y el silencio, equilibrado con la frecuente compañía humana, comprendo que podemos ayudarnos incluso a crear un buen grupo de virtudes, fortalezas de carácter y propiedades personales que necesitamos para sobrevivir en este mundo colmado cada vez más, de lo que usualmente conocemos como nihilismo y materialismo, entre otras desdichas.

Asimismo, sin recurrir con frecuencia a la meditación, nos denegamos a nosotros mismos la posibilidad de encontrar la sabiduría dentro de nuestro ser, ya que participamos de ella. En otras palabras, el uso de las virtudes intelectuales hábitos mentales nos llevan a la sabiduría, y a su vez son productores de ella.

El talento se forja en la soledad; el carácter, en el torbellino del mundo”.

Johann Wolfgang Goethe

Originally posted on getoutadventure:

The term "airhead" certainly carries less-than-endearing connotations. It’s one of those things I’ve always shied away from. Pity never moved me to commiseration, and thankfully, my level head kept me out of their camp.

But in the fall of 2009 I bought a car, and in so doing became an airhead. I didn’t realize it at the time; quite to the contrary, I thought myself exquisitely fortunate. This is probably typical of airheads. The very thing in which they exult is but proof of their foolishness.

Today I know, as I did not when buying my car, that Volkswagen enthusiasts call themselves airheads. The stereotypical classic Volkswagen needs near-constant mechanical work, so the owner must be somewhat of a gear-head or motor-head. And since vintage Volkswagens sport air-cooled motors (rather than common water cooled motors) Volkswagen enthusiasts found a way to differentiate between common motor-heads and special ones who drive…

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